La corrupción, una lacra a combatir

marzo 22, 2018

“La corrupción se combate con transparencia, y la transparencia genera confianza” Dany dixit (puede parecer una obviedad, pero merece la pena repetirla hasta la saciedad).

Aunque nos toca a las entidades y a las empresas poner todos los medios para la lucha “anti-bribery” estableciendo políticas y controles de tolerancia cero con la corrupción, las sociedades y los gobiernos no son corruptos en sí mismos, son las personas las que son corruptas. Por eso se trata de un asunto muy complejo, que afecta a principios y valores y que está condicionado por el contexto y entorno que viven las personas y sobre esto, sobre el “clima general” de una organización, sí que podemos y debemos actuar.

Con la tutela del fundador de la “Right Person Fundation”, José de Rafael, a través de Rodrigo Abogados, en Rural Servicios Informáticos, hemos conseguido ser la primera empresa tecnológica española en conseguir la certificación en este asunto, la ISO 37001, que creemos que constituye un activo esencial, porque obliga a poner en práctica mecanismos que reducen el riesgo de corrupción y mejoran la transparencia.

Una manera más de construir un mundo mejor: lograr que las generaciones venideras reciban como legado una sociedad más transparente y unas instituciones y empresas más confiables.

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Así empezó mi vida…

febrero 3, 2018
Mi bautizo

1964 – Bautizo de Daniel Martínez Batanero en la capilla de la Clínica del Rosario

“-Dany, ¿tú eres de Cifuentes o de Trillo?” Me preguntó Antonio Román cuando me llamó para incluirme en la lista municipal al Ayuntamiento de Guadalajara en 2007. Aunque nos habíamos conocido y tratado desde los 14 años, era un dato mío sobre el que debía tener dudas…lo grave es que, en el fondo, yo tampoco lo tenía claro.

Me temo, y a mucha honra, que soy de Cifuentes, de Trillo y de unos cuantos sitios más…

Desde Trillo, que es el pueblo de mi familia materna y donde vivíamos en nuestra casa de la Plaza de la Vega, al cerrar el colegio del Sanatorio y el cuartel de la a Guardia Civil, llegué con mi familia a Cifuentes con tan sólo tres años de edad. En Trillo aprendí a mamar, a caminar, a montar en triciclo y a nadar en el río Tajo.

Sin embargo, en Cifuentes fui párvulo, pasé toda mi infancia, jugué a todo lo que se jugaba entonces, enterré a un amigo muy querido cuando aún llevábamos pantalón corto, recibí la primera Comunión y la Confirmación, di mi primer beso, fumé mi primer pitillo, disfruté de sus ferias y de sus fiestas, tuve mis amigotes de juventud, mi peña, mi primera novia, mi primer coche, pregoné con 19 años las fiestas patronales, fui concejal y me marché con 26 años, al casarme. He asistido en mi vida a más de 100 bodas de cifontinos; y espero asistir a muchas más. Además de mis padres y hermanos, en Cifuentes conviví con dos hermanos de mi madre y con mis primos (los cuatro hijos del que no era sacerdote, trillano  casado con una cifontina), mi abuela y su hermana…

Lo cierto es que cuando un extraño me pregunta que de dónde soy, mi respuesta inmediata y espontánea es que soy de Cifuentes (si es alguien de la zona, aclaro, “pero desciendo de Trillo”).

Sin embargo, viviendo en Cifuentes, con tan solo 10 años me internaron en Guadalajara; allí hice EGB, BUP y COU, pasando por tres colegios religiosos distintos (Diocesano, Salesianos y las Anas). A esos 8 años interno les debo, además de la educación en todos los sentidos, el conocimiento de la Guadalajara de mi generación, los deportes escolares, las escapadas a bares, discotecas y pubs; y hasta el carnet de conducir, como premio al finalizar la selectividad. Si uno es de donde más amigos tiene, entonces soy de Guadalajara, aunque el internado me proporcionó también amigos y conocidos de toda la provincia; porque un buen compañero de internado acaba siendo como de tu familia: son muchas las situaciones vividas cuando se comparten las 24 horas del día bajo la presión de la disciplina y el estudio…

Y de ahí, a Madrid, a la Universidad, nuevamente interno, esta vez en la Residencia Universitaria de los hijos de la benemérita.

Durante 30 años (salvo un paréntesis de dos años en Madrid y otro de cuatro en Toledo), he trabajado en Tres Cantos, que cuando llegué todavía era una Junta de Distrito de Colmenar Viejo con unos pocos edificios y las empresas pioneras abriendo sus negocio o poniendo su primera piedra. Igual ya soy de Tres Cantos también; como buen “workaholic”, si realizo el cómputo, estoy seguro de que es la población donde más horas he pasado en mi vida. Si ése fuera el criterio principal, soy tricantino.

Además, tuve una vida de urbanización muy feliz con mi mujer y mis dos hijos pequeños en Torrejón del Rey más de una década; ahora vivo en Cabanillas, mi familia paterna es de Turmiel, he pregonado fiestas patronales y recibido distintivos en una decena de pueblos, y en mis más de 16 años en dos multinacionales, he realizado numerosos viajes de formación y trabajo por el mundo mundial, incluido un postgrado en Holanda…

Pero ¿uno es de donde nace o de donde pace?

Porque si uno es donde nace, tengo que proclamar a los cuatro vientos que mi ciudad natal es Madrid; nací y fui bautizado en el Barrio de Salamanca, en la Clínica del Rosario. Mi madre, Doña Rosario, planificó concienzudamente su parto en Madrid, donde se trasladó unos meses antes, porque servidor venía enorme y ya daba guerra antes de nacer, y ella quería minimizar riesgos porque se consideraba mayor para ser una madre primeriza (hoy no lo sería en absoluto).

La foto de mi bautizo es un puro reflejo de la época; la analicé con cierto detenimiento cuando la encontré, ya fallecidos mis padres. Estoy en brazos de mi madrina, mi abuela Teresa Ochaita Muñoyerro; no era infrecuente tener a tu abuela por madrina, especialmente si eras primogénito. Me bautizó su primo carnal, el arzobispo Muñoyerro, en la pequeña capilla de la clínica.

Muñoyerro, arzobispo de Sión, era también General de División, Vicario General Castrense, doctor en farmacia, académico de la Real Academia de Farmacia y autor del Código de Deontología Farmaceútica). Previamente había sido Obispo de nuestra diócesis; amante de su pueblo, ejerció de mentor de seminaristas trillanos, como la saga de los Ochaitas, de la que salieron sacerdotes intelectualmente brillantes y doctrinalmente rigurosos…

Don Antonio, afamado pediatra hermano del arzobispo, unas horas antes me había cogido por los pies, colgado cabeza abajo como a un conejo, y tras examinarme detenidamente sentenció entre mis gritos: “-Tiene un cráneo ejemplar, será un chico listo” (ergo no sería guapo, alto o delgado…).

En la foto veo que mi padre viste uniforme (como siempre le recuerdo) y que mi madre, en vez de protagonista, es la gran ausente: todavía se estaba reponiendo de un parto difícil y no era cuestión de que por esperar unos días su querido vástago pudiese acabar en el limbo de los justos en lugar de en el cielo si fallecía súbitamente…

Detrás de la madrina, el padrino, mi tío Pablito, hermano de mi padre, con otro primo de Turmiel a su derecha. Qué sensación da verle tan joven y con ese porte que le ha caracterizado toda su vida.

En el lado izquierdo de la foto, un hermano de mi madre, mi tío Manolo (d.e.p.), alto y elegante, junto a su mujer, mi tía Carmen (d.e.p.), con mantilla. Identifico desperdigados a tres de sus cuatro hijos: Manolín (d.e.p.), Julito y José Javier; son de los mayores entre mis primos Bataneros, madrileños, entrañables y urbanos como su madre, pero que disfrutaron de lo lindo algunos veranos rurales en Trillo.

También logro reconocer a mi querido primo Jesús Batanero, a la derecha de Manolín; me solían decir que él y yo, de cabello castaño ligeramente pelirrojo, nos damos un aire a nuestro abuelo Segundo Batanero, el boticario de Trillo (“el que a los suyos parece, honra merece”).

A alguno le parecerá una triste fotografía de una España en blanco y negro. Sin embargo, todos somos el fruto de un legado y hay una parte de esa esencia que impregna nuestro ADN, recorre nuestras venas y, con las claves de dónde vinimos, nos ayuda a comprender cómo somos, en qué creemos, a dónde vamos…


En 2018, de las declaraciones a la acción

diciembre 11, 2017

“Moving beyond the talking stage

"El médico apaleado" de Lope de Vega

“El médico apaleado” de Lope de Vega, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro

Decía Walt Disney que la fuerza de voluntad abre caminos, que es posible convertir los sueños en realidad si se tiene la valentía de perseguirlos, que la mejor manera de lograr algo es dejar de hablar de ello y empezar a hacerlo.

LEE EL ARTÍCULO COMPLETO EN “LA CRÓNICA”….

https://www.lacronica.net/en-2018-con-disney-piensa-suena-cree-y-atrevete-76259.htm

 


Historia de la familia de mi mujer: dos alcaldes de Guadalajara

abril 3, 2017
Árbol genealógico de Mª Dolores Gautier

Subconjunto del árbol genealógico de Mª Dolores Gautier

En mi etapa de edil capitalino, ya había descubierto entre los cuadros de los pasillos de alcaldía, que un tío abuelo de mi mujer, Luis Gautier Atienza, hermano de su abuelo Manuel Gautier Atienza, había sido alcalde de Guadalajara por la CEDA (Coalición Española de Derechas Autónomas) en los convulsos tiempos de la segunda república (entre 1934 y 1935, cuando los alcaldes en Guadalajara duraban meses…), pero gracias a la buena memoria del Teniente General Fernando Gautier, datos de una sepultura, y otras fuentes públicas, he concluido que el tatarabuelo de mi mujer (el abuelo materno de su abuelo Manuel), fue un gran alcalde de Guadalajara, el doctor Román Atienza Baltueña, que lo fue por el Partido Moderado de Narváez (rival del partido progresista), durante el cuatrienio previo a la Revolución de 1968.

Hay mucha literatura provincial y de calidad sobre Román Atienza, y hasta un lugar céntrico en el callejero de Guadalajara (saliendo de la Plaza Mayor por Miguel Fluiters, la primera a la izquierda, que conduce a la Plaza de Dávalos). Además de alcalde, fue presidente de la Diputación Provincial y por su inicativa se construyó el actual Palacio de la Diputación. Era una persona polifacética y profundamente religiosa.

Por tanto, aunque alguna vez la familia de mi mujer me llame “godo” cuando voy a Tenerife y tengan un pronunciado acento canario, reivindiquen a los guanches, el gofio y el mojo picón, son más de Guadalajara que yo. Y si por la sangre de mis hijos se detectasen inclinaciones políticas con genes cristianos y de derechas, no son herencia exclusiva de su padre y de sus abuelos paternos. De hecho, como familia, tienen la asignatura pendiente de conocer a sus parientes Atienza (ya que la rama Gautier está perfectamente localizada).


Rafa Hernando

febrero 17, 2017
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Con Rafa Hernando en el XVIII Congreso Nacional del Partido Popular

Rafa Hernando, Rafita, o “Fita” a secas, fue mi primer presidente provincial de Nuevas Generaciones de Alianza Popular de Guadalajara. Tenía orígenes familiares en mi pueblo, Cifuentes, como su abuela Leonor (amiga de mi abuela Teresa), viuda de Don Alejandro, que fue médico de Cifuentes.

Cuando finalizó su presidencia provincial y pasó a ocupar responsabilidades mayores (llegó a ser presidente nacional de Nuevas Generaciones) tuve conversaciones con Rafa, en la transición entre él y Echániz en el congreso provincial; yo era presidente de la organización juvenil en Cifuentes y el congreso provincial de los jóvenes parecía un campo de batalla donde medían su fuerza los “mayores”, mientras nosotros luchábamos por compatibilizar la lealtad a nuestro partido con el albedrío de la franquicia juvenil; recuerdo todavía el compromiso y apasionamiento político del momento; finalmente, entré en la candidatura de Iñaki Echániz, del que fui vicepresidente provincial hasta el final de nuestra etapa en NNGG.

De Rafa, además de algunos ratos buenos en las ferias de Guadalajara y actos de partido en lugares varios,  me vienen a la mente episodios relacionados con Cifuentes. Nos acompañaba en nuestros mítines de cierre de campaña en las municipales; nos ayudó a su pariente y amigo Pedro Palafox (exalcalde de Cifuentes) y a mí a identificar el perfil idóneo de la persona que podría ser alcalde de Cifuentes (recuerdo el momento y el lugar…¡y acertamos!) y también disfrutó de lo lindo en el fiestorro de mi despedida de soltero en Gárgoles de Arriba.

Rafa es un veterano de la política, capaz de adaptarse en cada caso al rol que toque o se le asigne. Su lealtad al partido, y la firmeza en la defensa de sus principios, le han hecho especialmente necesario y altamente eficaz en el papel de duro, irónico, desafiante y, a veces, hasta agresivo dialécticamente. Cuando alguien arremete contra el padre, hay hijos que miran para otro lado o se hacen los sordos y hay otros que se encaran y responden; Rafa es de estos últimos y a veces lo hace con un categórico bofetón verbal, lo que suele convertirle en un protagonista controvertido y polémico; son escasos en nuestro centroderecha los que afrontan la embestida del rival político sin complejos y con orgullo de pertenencia. Es más fácil flotar, blandear en tablas, compadrear con el rival, querer caer bien a todos, ser “guay”.

Yo, que conozco desde hace 35 años el carácter afable de Rafa, su entereza y su valentía, le sigo teniendo un gran aprecio como político y como persona, y me alegro profusamente de que mi partido cuente con él para puestos de alta responsabilidad. No me pasa con todos…


Sería posible un Silicon Valley en “Guada”?

agosto 17, 2016

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Así defino el lugar de destino en mi artículo de La Crónica:

“Suelen ser entornos dinámicos, coloridos, donde la gente camina sonriendo, donde se piensa en crear y en sumar más que en repartir, donde la diversidad es un valor, donde se recibe lo nuevo con ilusión y se tolera lo inusual, donde el ambiente creativo supera los formalismos, donde arriesgar es la costumbre y fracasar no es un estigma…”

Par leer el artículo completo:

¿“Guada” Silicon Valley?

 


#BigData, el “raw material” de la Sociedad Digital

noviembre 23, 2015

La segunda mitad de los 80’s, trabajando en AT&T, aprendí que el futuro tecnológico dependía de los semiconductores, de la microelectrónica, de los chips… y que el “raw material”, la materia prima, eran las obleas de silicio (“wafers”), base para uno de los procesos de fabricación de mayor valor añadido de la industria: una oblea de silicio de $50, en una sala limpia (“cleanroom”), tras unas tres semanas de proceso consistentes en decenas de pasos cíclicos en media docena de áreas de actividad, se transformaba en centenares de chips, con un valor de mercado final que podía perfectamente superar los $1.000. Ni del proceso mágico con la piedra filosofal esperaron los alquimistas medievales semejante incremento de valor…

Hoy, en plena transformación de una sociedad industrial y de servicios a una sociedad digital, la materia principal y de mayor valor incuestionable para muchos de los negocios son los datos; con ellos se generan la información, el conocimiento y la inteligencia empresarial. Su crecimiento exponencial es un problema pero, sobretodo, una gran oportunidad sin precedentes.

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El año pasado, ya tuve ocasión de participar como ponente  en el Big Data Week 2014  de Madrid, en el Centro de Innovación BBVA, y opinar sobre el impacto del Big Data en la administración pública, como motor de transparencia y propulsor de una mejora de los servicios al ciudadano y a la sociedad en general.
Hoy he asistido a la Big Data Week 2015 de Madrid, en el Auditorio Google Campus.

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Dany Martínez Batanero en el Big Data Week Madrid 2015

Mi interés en 2015 es diferente que en 2014: trato de impulsar el poder del Big Data dentro del Grupo Caja Rural, la fuerza de los datos para el conocimiento del cliente, para anticiparnos a sus eventos vitales y acompañarles con sus necesidades bancarias, para segmentar de manera menos clásica y más acorde a conductas, estilos de vida y propensiones. También para mejorar la experiencia del cliente, para optimizar la eficiencia operativa de las entidades financieras, para reducir riesgos y anticiparnos al fraude, para generar nuevos ingresos, en definitiva, para tomar mejores decisiones y hacerlo más ágilmente.

Para ello, es necesario sentar en la organización unos cimientos que valoren más si cabe los conocimientos estadísticos como motor de la analítica predictiva y prescriptiva, las técnicas de modelización, las tecnologías y arquitecturas emergentes de Big Data, los principios de Machine Learning y que todos, negocio y tecnólogos, consideremos al Data Scientist una pieza crucial para maximizar el valor del nuevo ecosistema.

En ello estamos y ganas no nos faltan…

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